Narrativas autorreflexivas: Ericka Herazo

Autorretrato

 

Esas tiendas pretenciosas de café. Ahora lo preparo cada mañana, abrazo mi taza caliente, ese aroma. ¿Cómo se tuestan esos granos?, sobre el fuego.  8 a.m. una vuelta, dos vueltas, tres vueltas, el sol golpea mi rostro. Me gustan casi todas las mañanas contigo. A veces es siempre y siempre tu ausencia ¡No te vayas!. Hojear a quien transita por ahí, inventarme una historia. En definitiva está perdido. Escuchar las historias de desconocidos especialmente en el bus, en la fila del cajero o del supermercado – “¿Pero murió por covid?”.  Me pierdo en mis universos 12 de las 24 horas que tiene el día, sostener una conversación y extraviarme durante unos 30 segundos. Una de mis amigas se deleita en la traición, continuo atenta. Realmente no escucho todo lo que me dicen.  –“Me voy. Adiós”.  Como vivo perdida en mis mundos piensan que siempre camino sin dirección. Disfruto vestir mi cama y salpicar aromatizante a todas las fundas. Hacer el amor no siempre apacible. Le he follado tan sólo contemplando sus manos, sin que me pusiera un dedo encima. Engullir de amor. Dormir a su lado se convierte entonces en placer exquisito. Me gustan las personas raras, pero ¿qué son las personas raras?,  justo ahora aprieto los dientes, dejo que pases como un seco y certero golpe, como una palabra mal escrita y a destiempo. Te amo. Mis verbos: Irrumpir, penetrar, asaltar, introducirse, invadir, acometer, entrar, surgir. Qué loco todo lo que podemos aguantar y seguir en pie. ¡Cállate! he sangrado pero todas mis espinas evolucionan a purpura encendido. Lo personal es político, lo romántico es político y para rematar – ¿Para cuándo un día del hombre?. El juego de cartas ruso, domingo en la tarde, huelen como la baraja española de mi abuelo, me permitía ganar casi siempre, Te extraño ,Tomas, Adolfo, Rubén, mis hermanos, la puesta en escena constate, bailes, musicales y cualquier excusa para enseñar nuestras dotes artísticas. Canto, nunca salgo del circulo de quintas, el ballet un suplicio que disfruté. El saxofón, Soprano, alto, tenor y barítono. Mis dedos tienen memoria, a la espera del primer soplido con aire de ansiedad eterna. Mi tío se suicidó, mi mama lo encontró, yo planifiqué su funeral. En su armario encontraron fotos, un árbol genealógico, con letra muy pequeña y en la parte trasera: “Mi madre, 1980, bautizo de Enrique”. Escribo profundo, trágico, romántico, escribo. Mis palabras: sumercé, inefable, lealtad, inmarcesible, arrebol, eudaimonia, sentípensante. Me gustan los baños, mi lugar honesto, la ducha, el sifón se lleva todo. Olvido lo que me irrita. Te odio. Tengo memoria selectiva. Siento incertidumbre por lo que ocurra al final de la vida ¿Existe la reencarnación?, elijo al búho.  Me gustaría vivir en los años 50. Las sorpresas son mi parte favorita de un cumpleaños. Mi abuelo: – “para que pintes tu universo querida”. 10 p.m. caminar por algún lugar y examinar la noche en la esquina de un semáforo. Juanita me regalo sus silencios, me escuchó. Caminar, caminar, siempre.  – “¿ya llegaste a tu casa?” sentarnos en un parque e inventarnos una historia. 1:00 a.m. leche o yogurt, cereal, chocorramo, todo en un plato, todo directo a la panza con remordimiento. Los seres fantásticos que forman las nubes son mis amigos, ¿cuantos amigos tendré? . Llevo dos horas mirando a través de mi ventana. Me aburrí…

 

Ericka Herazo es escritora emergente. Abrir la maleta y mostrarse sin máscaras al mundo requiere coraje y eso tenemos algunos escritores, nuestros corazones pintandos de muchos colores.

 

 Autorretrato se escribe dentro del ejercicio de escritura del Taller Narrativas autoreflexivas, una escritura de lo cotidiano, dirigido por Angélica González Otero.  Educación Continúa, Universidad Javeriana de Bogotá.

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