No ficción de Colombia: Jenny Bernal

Jenny Bernal

(Bogotá, 1987)

 

Es escritora y promotora de lectura. En este texto nos ofrece algunos aportes respecto del lugar de la poesía en tiempos de pandemias, así, en plural.

 

 

Poesía, violencia y pandemia

 

Entre la memoria y la esperanza, vivimos el presente
Hugo Mujica

 

En 1934 Ossip Madelstam fue condenado al destierro por su poema «Epigrama contra Stalin». Estos versos, en medio del régimen estalinista, emitieron un grito del que aún sentimos su eco y nos recuerdan que la poesía también ha sentado su voz en distintos momentos álgidos de la historia. En Colombia, en el marco de tantas violencias, y particularmente del conflicto armado, los escritores no han pasado por alto este contexto en su trabajo literario. Pensar en una poética de la violencia nos enfrenta a un modo muy particular en el que la poesía es capaz de hablar de su tiempo y su realidad política y social.

Al aproximarme a los mecanismos desde los cuales se ha construido esa poética de la violencia, encuentro dos lugares de la poesía que pueden ser interesantes: uno cimentado en la esperanza, movilizado por los juegos de la imaginación poética, y otro, el lugar de lo «intestimoniable», de lo no dicho, esa tensión entre el silencio y el habla que busca un ejercicio de memoria.

En el libro País secreto de Juan Manuel Roca, el poeta colombiano explora esa
imaginación poética que para Gaston Bachelard sugiere un tipo de movilidad espiritual y a través de la cual existe una toma de conciencia, “una imagen poética puede ser el germen de un mundo, el germen de un universo imaginado ante las ensoñaciones de un poeta.” (Bachelard, 1998, p.10). Roca nos muestra en su trabajo que la poesía también propone un modo de pensar, y que, en el lenguaje poético mismo, en su capacidad de nombrar las cosas de manera distinta, existe una posición política. Esa posibilidad de «nombrar distinto», para Chantal Mouffe representa una de las características del arte, la capacidad de poder ver las cosas de manera distinta y proponer un discurso contrahegemónico, a través de las distintas manifestaciones artísticas (Mouffe, 2014, p.95 – 97).

Por otra parte, del lado del testimonio y de la memoria, existen trabajos como el libro de María Mercedes Carranza denominado El canto de las moscas: versión de los acontecimientos, en el que a través de poemas breves se conmemoran distintas masacres ocurridas a finales del siglo XX en Colombia. Las pequeñas instantáneas poéticas, se centran en congelar imágenes y atmósferas de la violencia, casi con la atención de un haijin. Por ejemplo, en el poema “El Doncello” que alude a la masacre en manos de los paramilitares ocurrida en 1997, en la que un grupo del Frente Caquetá llegaron a un bar y dispararon indiscriminadamente hasta acabar con la vida de cinco personas, la poeta hace una abstracción del acontecimiento histórico y luego señala desde una atenta observación poética: “El asesino danza / la Danza de la Muerte. / A cada paso suyo / alguien cae / sobre su propia sombra.” (Carranza, 2010, p.131)

Para Giorgio Agamben existe en el testimonio un «sistema de las relaciones entre el dentro y el fuera de la langue, entre lo decible y lo no decible en toda lengua; o sea, entre una potencia de decir y su existencia, entre una posibilidad y una imposibilidad de decir» (Agambem, 2012, p.152); Carranza nos acerca a ese lugar de lo «intestimoniable», nos recuerda, esos lugares únicos que habita la poesía y su manera inédita de nombrar el mundo.

De esta manera, la poesía encuentra un lugar para nombrar su realidad social y dirige su mirada hacía esos otros que somos todos. La otra pandemia: la violencia, para la que no parece existir una cura cercana. ¿Qué lugar tiene la poesía hoy en día, en medio de la estampida de contenidos digitales? Supongo que intenta prolongar el eco de Mandelstam; sentar una voz ante los acontecimientos sociales. Nos invita a volver la mirada sobre las víctimas y los victimarios para que, en medio de cifras que hablan de muertes a causa del
Covid 19, recordemos esas otras cifras de la violencia de manera que no pasemos tan rápido por el peso de los números. Poemas como cerillas encendidas en la oscuridad, como un mantra para pensar, acompañar, rememorar y quizá procurar un futuro.


Bibliografía:

Agamben, Giorgio. (2002) Lo que queda de Auschwitz: el archivo y el testigo. Homo saccer III. España: Pre- textos.

Bachelard, Gaston. (2011). Poética de la ensoñación. México: Fondo de Cultura Económica.

Carranza, María Mercedes. (2010). Poesía completa. Bogotá: Sibila Fundación BBVA.

Mouffe, Chantal. (2014). Agonística, pensar el mundo políticamente. Argentina: Fondo de Cultura Econónico.

Roca, Juan Manuel. (1987). País secreto. Colombia: ediciones Caballero Mateo.

 

 

No ficción es el espacio de Lugar Poema en donde acogeremos crónicas, memorias, ensayos y otros tipos de textos no ficcionales en torno a la literatura y otras artes, con el propósito de ampliar los horizontes respecto a la manera en que ellas nos permiten participar del mundo. Hoy te presentamos este texto como primera entrega de un rincón dispuesto para ti.

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