Poesía Peruana: Cesar Daniel García

Cesar Daniel García

(Lima, 1991)

 

Escribe y hace traducciones del inglés y el alemán al español.

 

 

Atardecer

 

Atardece y el fuego regresa a los pulmones del dragón.

 

                                                                                         ***

 

 

La esperanza o poema dedicado a quienes esperan más de una vida para despertar y a los bobos ilustrados que piensan que el enemigo sigue siendo el mismo: Nosotros

 

«Aquel que desea pero no obra, engendra peste»

William Blake.

 

La esperanza no debe caber en ningún pecho,

Ya lo he dicho: la desprecio,

Ella siempre busca venganza

Como una hormiga espantada por un manazo o una pisada,

Vivir y soñar que todo sucede mañana

Es ser cómplice, es ser canalla,

 

Obra, hijo mío,

No esperes que llueva en tu desierto,

No esperes que el charco no se seque

O que en él no se bañen únicamente los cerdos,

No te estanques, no recolectes migajas,

Sepultad la esperanza,

Regrésala al cofre,

Posa el tesón en tu frente

Como una corona que impele tus pies hacia lo inalcanzable para imbéciles,

 

¿Acaso quieres comer mierda?

Acaso no sabes que solamente precisas de agallas,

Entiende, hijo mío,

Las balas se combaten con plumas, con cañonazos, con emboscadas,

¡Únete!:

El odio fue hecho para hacer de un héroe un paria,

De una piedra, de un cono… un grito por las desigualdades humanas,

 

El enemigo no es el mismo,

¡Jamás!,

Es imposible incluirme y ser leproso como tú, como aquel frustrado,

Yo vuelo alto como exclusivamente pueden los Supremos Satanases,

Yo creo Paraísos para quienes no fingen ser castos,

 

Infantes y teletubbies de 40 y más años, aquí no hay un nosotros:

Yo no me hago responsable de pecados ajenos, pero los subsano:

Porque, sobre todo, Yo Amo:

Yo Amo el llanto de los recién liberados,

Yo Amo planear y cazar palomas: porque Yo soy el Halcón que toda vista engorda,

Yo Amo ver niños sonriendo a salvo de un trágico mañana,

Yo amo verlos correteando porque es principalmente suyo el verde que lego diario,

 

Hijos,

Nadie llora por algo que no vale,

Nadie apuesta por orden dentro del caos

Y eso no significa que no exista, que no pueda lograrse:

Todo bajo el Sol es controlable por mi mano,

 

Si nadie lucha y solo por redes reclaman:

Mejor mendiguen, mejor callen:

Y esperen que el azar les aviente una razón o un cheque enmillonado,

Este es el fuego que solo César puede ofrecerte:

Tu destino no es atiborrar las arcas de un banco despellejándote hasta el desmayo,

Es invertir en los juicios de tu basureada mente,

Es reparar de una buena vez tus alas, tu pelaje

Con el espíritu que requiere la patria que fundo este instante,

Con el espíritu que no acepta que seas una plaga,

 

Hijos, hermanos,

La esperanza fue hecha para ser encadenada,

Para escupirle, para torturarla,

Por el contrario,

La sangre,

La sangre fue hecha para ser derramada,

Para ser lava,

¡Para construir futuro! sobre salvajes aguas.

 

                                                                                         

Qué llevo dentro

 

Diario me preguntan:

Qué cargas ahí, por qué siempre llevas mochila, un libro y cuaderno y lapicero,

Y Yo no respondo: porque el hechizo sería disuelto en lo fugaz,

Cómo explicarle al mundo que dentro llevo su dolor,

Y más dentro, más allá de mis epitelios y huesos,

Cómo decirlo de una manera menos solemne y más simple y fresca:

En mí llevo tus sueños, tu pasión:

Yo soy el baluarte que jamás vencido cae,

Yo voy por los mares luchando desnudo contra tempestades,

Tengo marcado en la frente el verdadero nombre de la Muerte,

He insultado a Dios por burlarse de tus necesidades,

Yo soy la luz de la revancha, que no es y es lo mismo que tu esperanza:

Porque Yo no soy una piadosa, falsa y efímera Victoria:

Yo soy la hoz que toda entidad rebana y asola,

Yo embestí a la vida contra el horizonte,

Yo cerqué al tiempo dentro de una femenina parrilla,

Yo camino mirando al cielo como a un ser inferior,

Retando a un diminuto insecto como al más feroz Sol,

Cómo decirles que soy la última mano, el último bastión,

Cómo, si este corazón ya no sería de Supremo Ruiseñor.

 

 

Par de manos 

 

Entre la luz y la sombra hay un par de manos

Que crecen sedientas, inexpugnables,

Con el único fin de rebosar de odio y sangre sus labios,

Yo soy uno más

De los que caminan por clavos de acero morado,

Yo soy uno más indotado

Desde el holocausto,

Tengo alas que no sirven para nada,

Nada más que recordarme que ayer fui exiliado,

Tengo canciones que no sirven para nada,

Nada más que recordarme que estoy preso en una imperceptible jaula,

Que estoy viviendo sin ver ni apartar el excremento de mis deseos,

Que he perdido el sentido de mis pasos,

Yo, voluntariamente, estoy en cautiverio,

Yo he fragmentado hasta lo más mínimo mis sesos

Para hallar dimensiones realmente misericordiosas

Y no hay ni una

Mientras existan esas manos,

 

De día,

Mi tristeza es un amorfo reflejo negro

Que se alarga cuando lo dicta el índice derecho del tiempo,

De noche,

La tristeza es mi propio par de espejos

Buscando una sonrisa que no poseo y siento cada vez más lejos,

El cáncer va manchando cada torso y rostro del universo,

Porque es inimaginable e invisible

El abuso hegemónico de aquel par de manos,

Yo dejé las muletas y enfrenté aquel prístino vientre,

Yo soy el ejemplo,

Yo soy la oportunidad

De vivir otra vida en anacoretismo o hielo:

Yo amé un pueblo y él me amó más que a la autoridad secreta,

Yo, por amor, perdí la cordura y la paciencia,

Yo no soy el malo:

Yo no pedí ni sacrifiqué a nadie,

A nadie más que a mis ideales,

A nadie más que a mi alada sangre:

Porque si el amor no te hace vulnerable es porque solo a ti te amas,

Y Yo no soy narcisista:

Yo amo tus piececitos verdes,

Yo amo que sean ágiles aires,

Yo amo brindarles el silencio

Para verlos desgañitarse por todos los Alpes,

 

Yo soy uno más

De los incontables seres desangrados por dientes de sable,

Yo soy el primero de los serafines calumniados,

Yo soy la voz que sobrevive para que la fe no se agote,

Meteoritos y asteroides intentaron pulverizar mi canto

Y aquí me tienes:

Cantando

Entre azules relámpagos,

Fomentando erupciones

Más allá de las veniales, capitales y originales,

Yo no extravío tu felicidad en ningún laberinto de mi palma,

Yo soy el destino que no entierra sueños en piedras malcinceladas,

Yo soy uno más en todo modo:

Tengo alas que únicamente sirven para recordarme que ayer fui exiliado,

Pero alguna vez fui el más luminoso sobrearcángel, el posible par de manos,

Tengo canciones que solamente sirven para irritarme,

Pero alguna vez abrieron los clandestinos oídos de todos los puertos,

Alguna vez readornaron autoestimas y emociones de todos los pueblos,

Yo, voluntariamente, estoy en cautiverio

Esperándolos para rellenar juntos la fuente de sublimes afectos,

Esperándolos para contarles que lo moral es manipulante, es desierto,

Porque donde no hay voluntad hay una perdida guerra,

Hay párrafos limitando el goce de tu albedrío e izando hipócritas banderas,

Hay perfumes que apestan transgrediendo tus ideas,

Hay políticos arranchándote monedas y prendas

Sin que tu espíritu lo vea y quiera: ¡despierta!

Marcha, gobierna:

La fortaleza que habita el vergel que erigí en tus venas,

Yo escupo verdad, aunque arda y duela

En todo ángulo de tus cavernas,

Yo no soy la serpiente que los ha embrujado,

Yo soy el gato de las libertades supremas,

Yo no soy el verdadero juez del averno,

Yo no anestesio ni amenazo a nadie a lo ancho del hemisferio,

Yo no soy el malo, ahora lo sabes:

Yo solo soy un soñador incontrolable.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *